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Transcripción del video

Recuerdo que cuando estaba en la escuela aprendí los números como 1, 2, 3, etcétera, pero cuando vi el pizarrón de los cursos escolares decía Curso I, es decir, Curso uno, y luego el curso dos no estaba escrito como 2 sino con dos íes, el curso tres estaba escrito así, el curso cuatro estaba escrito como una I y una V, y no entendí lo que estaba pasando, así que le pregunté a mi maestra qué era eso, ¿por qué no estábamos escribiendo el término curso dos con el dos? Y ella dijo que yo estaba acostumbrada a los números indoarábigos, los que usamos generalmente, pero hay otros tipos de números llamados números romanos. Tuve mucha curiosidad y también un poco de confusión, me preguntaba por qué hay más de una forma de escribir números y si estos son números romanos por qué ya no los usamos. Y por supuesto me preguntaba qué son los números romanos y por qué incluso debería aprenderlos. Esa era la pregunta principal: ¿por qué debería aprender otra forma más de escribir números cuando ya sabía una? Y cuanto más aprendía me daba cuenta de que aprender sobre números romanos era algo así como visitar un museo de matemáticas. Si has ido a un museo normal, es posible que hayas visto dinosaurios o sus esqueletos o también algunos fósiles, y esto muestra que el mundo no siempre ha sido como lo es hoy, teníamos otras formas de hacer las cosas que ya no usamos. Me di cuenta de que los números romanos, o aprender números romanos, es algo similar. Podemos retroceder en el tiempo y ver cómo solíamos contar e incluso pensar en preguntas como: ¿por qué ya no contamos así?, y ¿si ahora lo estamos haciendo mejor y por qué? De modo que aprendí más sobre los números romanos. Tenía estas letras que denotan algunos números, y al igual que mis números habituales, tengo 1, 2, 3, 4 -cuando digo números habituales me refiero a los números indoarábigos-, tengo 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, estos son mis dígitos, y usando estos dígitos puedo formar cualquier otro número. Estos son los dígitos del sistema indoarábigo. Por supuesto también incluyo el cero, que es bastante importante. Así que los números indoarábigos van del 0 al 9. Del mismo modo, en el sistema romano tenían: I, V, X, L C, D, M. Ahora bien, estas no son las letras que realmente usaron, elegimos las letras más cercanas a los símbolos que se usaban; se usaba un símbolo que se parecía a esto, básicamente como un palo, sólo un palo vertical para denotar 1, y luego tenían un símbolo V para 5, X para 10, L para 50 y C para 100. Probablemente es suficiente que conozcas estos. Si estás interesado, entonces tenemos D, y este L, C, D siempre me llama la atención: D es para 500 y M es para 1000. Saber esto no nos dice aún cómo formar los números romanos, cómo leerlos o escribirlos, todo lo que sabemos es que son los dígitos que usan. Así que en el sistema indoarábigo -tal vez debería escribir sistema indoarábigo-, ¿cómo escribimos números usando estos? Si quiero escribir 120, entonces tomaría una centena en mi tercer dígito, luego pondría dos decenas y cero unidades, a esto lo llamaría ciento veinte. De modo que estoy usando el sistema de valor posicional con el que probablemente estés familiarizado en este momento. El sistema de valor posicional. Los números romanos no tenían un sistema de valor posicional, ni siquiera tenían una letra específica para 0, de modo que no hay 0 como puedes ver aquí, son bastante diferentes de nuestros números indoarábigos. Pero lo interesante aquí es cómo leerlos y escribirlos, en realidad no es recordar cómo hacerlo, probablemente no lo hagas con mucha frecuencia, es sólo un ejercicio divertido que vamos a hacer para nuestros cerebros.