If you're seeing this message, it means we're having trouble loading external resources on our website.

Si estás detrás de un filtro de páginas web, por favor asegúrate de que los dominios *.kastatic.org y *.kasandbox.org estén desbloqueados.

Contenido principal
Tiempo actual: 0:00Duración total:7:41

Transcripción del video

Lluvia ácida suena como algo sacado de una película de ciencia ficción, como extrañas gotas de lluvia que caen en una ciudad y lo corroen todo. La verdad no está muy lejos, pero la buena noticia es que sabemos mucho sobre las causas de la lluvia ácida y cómo abordar su impacto en el medio ambiente, en nuestros cuerpos y en el mundo entero. Curiosamente, la lluvia normal también es ligeramente ácida. Si piensas en la escala de pH, recordarás que va de cero a 14, de ácido a básico, y que siete, justo en el medio, es neutro. La lluvia normal tiene un pH aproximado de 5 o 5.5, por lo que es ligeramente ácida, pero la lluvia ácida es aún más ácida y suele tener un pH de 4. Ahora bien, puede que no parezca una gran diferencia, pero recuerda que la escala del pH es una escala logarítmica. Así que cada incremento, como de cuatro a cinco, equivale en realidad a una cantidad diez veces mayor. Así que si comparamos la lluvia normal, de aproximadamente 5.5, con la lluvia ácida de 4, encontramos una diferencia bastante grande. Así que ahora, las preguntas son, ¿cómo se forma la lluvia ácida? ¿Por qué es importante? ¿Y qué efectos puede tener la lluvia ácida en nuestras comunidades? La respuesta corta a cómo se forma es la contaminación. Así que permíteme dibujar una ciudad imaginaria. Recordemos que la mayoría de los combustibles que quemamos para producir energía proceden de combustibles fósiles, es decir, de materia animal y vegetal que lleva millones de años en el suelo. Y cuando quemamos estos combustibles, suelen tener restos de azufre, especialmente el carbón. Y tanto el carbón como el petróleo se queman a temperaturas tan altas que pueden hacer que el nitrógeno y el oxígeno del aire formen diferentes compuestos. Así que imaginemos que tenemos aquí una refinería de petróleo y una planta de combustión de carbón, y un montón de coches. Un subproducto habitual de las plantas de combustión de carbón o de las fundidoras y otras instalaciones industriales es el dióxido de azufre, SO2. Al mismo tiempo, las altas temperaturas de los motores de combustión y de las refinerías de petróleo proporcionan la energía suficiente para romper las moléculas de nitrógeno y oxígeno del aire. Estas moléculas pueden recombinarse para formar diferentes óxidos de nitrógeno, como el óxido nítrico, NO, y el dióxido de nitrógeno, NO2. En conjunto, se denominan óxidos de nitrógeno, que se pueden abreviar como NOx. Lo mismo puede decirse del dióxido de azufre. Eso entra en la categoría del óxido de azufre, SOx, o SOX. Así que una forma divertida de recordar los precursores de la lluvia ácida son SOX y NOX. Ahora bien, estos precursores pertenecientes a la familia SOx y NOx se encuentran en el aire. Cuando interactúan con la radiación UV del sol y las moléculas de agua (H2O) que también están en el aire, forman diferentes vapores ácidos, vapor de ácido sulfúrico, H2SO4, y vapor de ácido nítrico, HNO3. Y estos ácidos no son ninguna broma. El ácido sulfúrico es altamente corrosivo. Puede quemar la piel. Los vapores pueden irritar las vías respiratorias. Y el ácido nítrico es conocido porque se utiliza en explosivos y lanzamiento de cohetes. Y estos son los ácidos que conforman el fenómeno de la lluvia ácida. Con el tiempo, estas chimeneas se han hecho más altas. Por ejemplo, a principios de la década de 1970, la EPA quería reducir las emisiones de estas instalaciones de quema de carbón y refinerías de petróleo para controlar la calidad del aire alrededor de esas comunidades. La respuesta de esas instalaciones fue construir chimeneas más grandes, o chimeneas más altas, para que esos contaminantes se dispersaran y extendieran por un área más grande y no cayeran sobre la comunidad local tanto o tan rápido. Sin embargo, lo que terminó sucediendo es que estos contaminantes fueron arrastrados por el viento a las comunidades y entornos naturales que estaban hasta 1.000 kilómetros, o más de 600 millas de dónde se crearon. Y cuando estos vapores ácidos causan la lluvia ácida, no siempre se trata de una lluvia común, como la que pensamos con agua cayendo del cielo. La lluvia ácida es un término general que incluye todas las formas de precipitación, como la nieve, la niebla, el vapor de las nubes y la deposición seca, así como las partículas de polvo. Y también puede tener diferentes combinaciones de estas formas. Y ahora la otra gran pregunta es ¿por qué es importante?, ¿verdad? ¿Cómo nos afecta? Y también si ese ácido quema tu piel, una cosa muy lógica que es necesario saber. Bien, en primer lugar, para las ciudades, la lluvia ácida es una mala noticia porque puede dañar los edificios y las esculturas, sobre todo los que están hechos de piedra caliza, mármol y algunos metales. En esta foto se ve una gárgola del Ayuntamiento de Múnich, que es casi irreconocible por los daños que ha sufrido a causa de la lluvia ácida. También se han realizado muchos estudios a lo largo de los años, analizando cómo se pueden reforzar y proteger de la lluvia ácida las superficies de mármol del Capitolio de los Estados Unidos antes de que sea demasiado tarde. Ahora bien, si profundizamos un poco más, la lluvia ácida puede lixiviar o extraer metales pesados, como el aluminio, del suelo o de las rocas, que luego pueden ser arrastrados a los lagos y, como se puede imaginar, pueden conducir a muchas cosas malas como la contaminación del agua potable y el daño a los ecosistemas acuáticos. Muchos peces no pueden sobrevivir con un pH más bajo. La lluvia ácida también tiene repercusiones en otros ambientes naturales, sobre todo por lo lejos que llega. La lluvia ácida puede dañar y debilitar los bosques y los árboles al quitarles los nutrientes del suelo e incluso dañar la capa cerosa exterior que los proteje, dejándolos mucho más vulnerables a la pérdida de más nutrientes. Ahora bien, en lo que respecta a los humanos, estos vapores ácidos y las diferentes precipitaciones que crean son muy perjudiciales para nuestro sistema respiratorio, y especialmente para aquellos que tienen asma. Y por supuesto, tengo que r esponder a la pregunta, ¿la lluvia ácida quema la piel? La respuesta es no, simplemente no es lo suficientemente ácida. Recuerda que la lluvia ácida tiene un pH de cuatro y para que algo queme la piel tiene que ser mucho más ácido, cercano a un pH de uno. Hay buenas noticias en lo que respecta a la lluvia ácida. En 1990, la EPA creó el Programa de Lluvia Ácida para ayudar a las centrales eléctricas a reducir sus emisiones. En 2019, cuando observaron los niveles comparados con los de 1990, vieron reducciones bastante grandes, una reducción del 94% en el dióxido de azufre y una reducción del 86% en los óxidos nítricos. Ahora bien, esto es en los Estados Unidos, pero en todo el mundo, la lluvia ácida sigue siendo un problema, en particular los nitratos que llegan al aire desde fuentes como los fertilizantes y los alimentos para el ganado. Y aunque hemos conseguido grandes reducciones desde 1990, todavía queda trabajo por hacer. Y una de las formas de mejorar es cambiar a combustibles de combustión más limpia, o utilizar fuentes de energía renovables como la solar, la eólica y la hidráulica que, en última instancia, reducen nuestra dependencia del carbón y el petróleo. Así que espero que hayas aprendido un poco sobre la lluvia ácida, cómo se produce, los impactos que puede tener, y, sobre todo, espero que no pierdas el sueño pensando en que te quemará la piel.