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Transcripción del video

Hablemos sobre el por qué la biodiversidad es importante, concretamente para nosotros, como humanos, en forma de servicios del ecosistema. Dado que perderemos cerca del 20% de la riqueza de especies presente a mitad del siglo pasado, es crucial preguntar por qué esto debería preocupar a cualquiera de nosotros. si deberíamos estar preocupados por esta pérdida y por qué a tantos de nosotros ya nos importa tanto. Hay tres principales motivos por los que la biodiversidad es crucial para los humanos: la primera es por los servicios directos, la segunda por los servicios indirectos, y la tercera es valor estético y ético. Nosotros recibimos muchísimas cosas de la biodiversidad del planeta. Alimento, ropa, vivienda, transporte, muchos medicamentos y equipamientos médicos, e incluso energía en algunos casos. Estas cosas se derivan de diversos ecosistemas. La comida es algo que no necesita comentario Nuestros alimentos más importantes, tan diversos como puedan ser, se originaron en diversos ecosistemas. Existen tipos de tomates salvajes que todavía crecen en Perú. Estos tomates peruanos son especies diferentes a las que normalmente comemos y retienen alguna biodiversidad genética en ellos Al cruzarlos con algunos de los tomates que hoy usamos como alimento, la productividad de los tomates híbridos puede aumentar en casi un 50%. No tendríamos esta productividad si permitiésemos que este tipo de tomate peruano salvaje se extinguiese. Si no tuviésemos esta parte de la biodiversidad hoy en día, no habría manera de tener acceso a esta diversidad genética. Otro servicio directo proporcionado por la biodiversidad es el refugio. Originalmente, construíamos viviendas con todo tipo de materiales biológicos incluso hoy, todavía construimos viviendas a partir de árboles. ¿Y qué decir de los medicamentos? Casi todos los medicamentos desarrollados por el ser humano vinieron directamente estudiando la forma en que los organismos viven en sus ambientes, cómo interactúan y la química que usan durante estas interacciones La Vinca de Madagascar (Catharanthus roseus) es un ejemplo muy famoso de una planta que crece en algunos ambientes aislados en Madagascar. Lo que pasa con esta planta es que produce químicos muy interesantes utilizados para tratar la leucemia infantil. Y, otra vez, no tendríamos estos fármacos si la vinca rosea se extinguiese. Algunas de las cosas más interesantes que pienso que las personas olvidan al pensar sobre el valor de la biodiversidad, son del tipo de servicios indirectos que nos proporcionan los ecosistemas sanos. Si pensamos en los manglares, lugares fantásticos del litoral de algunos países tropicales, donde crecen un tipo específico de árboles llamados mangles Los mangles pueden crecer en agua salada formando un bosque semi-marino en el límite entre la tierra y el mar. Ha varias especies de mangles y todas son, en realidad, plantas con gran resistencia que nos proporcionan un tremendo servicio y al medio ambiente natural. Protegen el litoral de olas y la erosión, son criaderos de incontables organismos, y algunos de ellos son importantes tipos de alimentos para nosotros. Desgraciadamente, en algunas partes del mundo, la gente está destruyendo los manglares para construir criaderos de camarones. Arrancan los mangles para establecer los viveros de camarones, pensando que están revalorizando a aquella parte del litoral, estableciendo viveros de camarones como producto comercialmente valioso. Pero si miramos un gráfico del valor de estas cosas, el valor del vivero de camarones es solamente un tercio, tal vez incluso un cuarto del valor del manglar original intacto Debido a la protección que ofrecen contra las tempestades y la erosión, además de la fuentes de alimentos que producen tales como los peces. En realidad, se puede otorgar un valor en dinero para estas cosas, y algunas veces, es el único modo de que la gente tenga cuenta del valor del ecosistema. La única manera de que la gente entienda realmente el valor de los servicios del ecosistema para la humanidad. El valor económico de la biodiversidad inalterada puede ser determinado también para ecosistemas lejanos a los manglares y mucho más cercanos a casa. Años atrás, una gran ciudad en la costa este, la cual no será mencionada, pero que es Nueva York, tenía un problema con la calidad de su fuente de agua. Existen ríos que alimentan el área de Nueva York y las fuentes de estas aguas están siendo comprometidas por la polución y por la degradación ambiental, al punto en que se perdía la biodiversidad en algunas de aquellas áreas. Las autoridades municipales tenían un problema a ser enfrentado: ¿Cómo tratar, de modo coste-efectivo, con este problema de descenso de la calidad de nuestra agua? Lo que pasa es que construir estaciones de tratamiento, para tratar de la limpieza del agua, iba a costar algo próximo a 6 mil millones de dólares. Sólo para construir las estaciones de tratamiento. Además de otros 300 millones por año, para mantener estas estaciones y tener la certeza de que estaban haciendo las cosas como deberían ser hechas, al remover los elementos químicos dañosos que eran introducidos a través de la degradación ambiental en la marea baja. Entonces procuraron saber cuánto costaría limpiar y restaurar el medio ambiente, certificándose que el ecosistema y la biodiversidad en aquellos ecosistemas fuesen mantenidos al punto en que hiciesen lo que naturalmente harían, a través de la remoción de los elementos químicos del agua, básicamente filtrándola a través del hábitat inundado. Los terrenos inundados son lugares fabulosos para reciclaje de productos químicos peligrosos, y para la remoción de elementos químicos del agua y para la limpieza y purificación del agua. El coste de esta restauración seria de mil millones de dólares, a lo largo de 10 años. Coste mucho, mucho menor. Así, la respuesta era bien clara: Serían gastados aquellos mil millones de dólares en 10 años. No sólo se mejora la calidad del agua en un modo coste-efectivo, sino que también se hace algo más, Y que trata del tercer y último aspecto del valor de la biodiversidad: los servicios éticos y estéticos o valor provisto por la biodiversidad. De hecho, estos servicios pueden ser, algunas veces, los más importantes. Claro, vamos a adicionar valores a los costes directos e indirectos de un declive de la biodiversidad, y un declive de los servicios ambientales y de los servicios del ecosistema. Pero el valor ético y estético es algo a lo que es muy, muy difícil poner precio. Podría decirse, cierto, está bien. Cuesta mucho ir a visitar un parque, o se puede gozar mucho de una vista poniendo 25 centavos en un telescopio y admirar aquel ambiente, pero, en realidad, no es sobre esto que estamos hablando. Aquí, el valor adviene de aquello que dejamos para el futuro. Una disminución en la biodiversidad, eliminación de la biodiversidad, la extinción de especies, son cosas que no podemos reparar. La pérdida de la biodiversidad es algo que no podemos recuperar. Así, nuestros hijos van a heredar un mundo agotado. La calidad ética y estética de los ambientes que van a vivir en el futuro se verá disminuida. ¿Cómo se pone un valor en dinero a esto? Somos los guardianes del medio ambiente. Pero también somos la influencia más importante en la calidad ambiental, y ciertamente sobre la función del ecosistema en los días actuales a través de nuestras actividades que resulten en polución, pesca predatoria, destrucción del hábitat, pérdida de algunas especies del medio ambiente. Nadie desea un mundo repleto solamente con trigo, maíz dientes de león, algunas vacas y nosotros. Este es un ecosistema muy simple que está repleto con dificultad e inestabilidad futura. Caso se reduzca la biodiversidad al punto en que la pérdida de especies en la red alimentaria ecológica provoque un colapso ecológico de aquel sistema, no estaremos únicamente asistiendo al colapso. Seremos parte de él. Claramente, los ecosistemas de la biodiversidad son un óptimo lugar para vivir y visitar. Hay mucho que ver que le hará sentirse feliz, relajado, agradecido, Lleno de asombro, recuerdos del planeta extraordinario y único que es este. Después de todo, es el nuestro. Creo que hay un tipo más profundo de psicología social funcionando aquí. Y nos conviene dar atención no sólo a los servicios y beneficios directos e indirectos medidos económicamente proporcionados por una rica diversidad o ecosistemas sanos, sino también al valor ético y estético de estos fantásticos ambientes que son la herencia que dejaremos para las generaciones futuras.